Celeste's profileDirecto al BlancoPhotosBlogLists Tools Help
Updated 8/19/2008
Updated 8/19/2008
Updated 7/6/2008
Updated 4/4/2008
Updated 4/1/2008
Updated 3/6/2008
Updated 4/9/2008
Updated 2/11/2008
Updated 1/31/2008
Updated 1/18/2008
Updated 1/15/2008

Directo al Blanco

October 09

Expectante espero...

...y copio y pego una nota que me dá esperanzas.... se cae el águila!!!
 

Mercados inestables

 Por Sandra Russo

Esta es la prueba de que Bin Laden está muerto. No hay video. Si yo fuera Bin Laden, no dejaría de hacer circular un video en el que diría: “Yo no fui”. Deberían hacer remeras con Bin Laden diciendo: “Yo no fui”.

Estamos viviendo un tiempo cuya vertiginosidad no nos permite entender los procesos. Es que los procesos se han acortado e interconectado tanto, que vomitan hechos, cambios, giros, frenadas, y miedo. El mundo entero es una Argentina un tramo antes del estallido de 2001, pero está en shock. ¿Quién saldrá a la calle? ¿Saldrán a la calle? Por ahora no terminan de darse cuenta de lo que les pasa. Están detenidos justo antes de que las imágenes de ellos mismos dentro de seis meses se les pasen por la cabeza. No previeron esas imágenes. No estaban en el contrato.

Republicanos y demócratas intentan salvar el sistema que ya estalló. Los norteamericanos tuvieron su sueño, que fue módico para los ciudadanos de a pie: una casa de dos pisos y porche hipotecada, el estudio universitario de los hijos en un fideicomiso, la salud familiar garantizada con un buen seguro, una barbacoa cada tanto. El sueño de vida americano traía consigo a las instituciones bancarias, a las aseguradoras y a las hipotecas. Tan peligroso es el otro, que las tarjetas de crédito reemplazan al dinero en efectivo. El dinero se virtualizó. Como en un casino, con fichas. O como en una sala de slots, con vouchers. El dinero se virtualizó en la vida cotidiana, mientras el capitalismo neoliberal daba su último giro mortal: el capital se virtualizó y ahora implosiona con un estruendo mayor al de la caída de las Torres Gemelas. Cae el Símbolo Padre del poder. Eso es Wall Street.

En las pantallas de la televisión, a toda hora, hay una leyenda: “Mercados inestables”. Cuenta la leyenda que los mercados eran inestables. No en Wall Street, no, en otros lugares. En el mapa había países enormes y pequeños pintados de rojo. La mayoría, continentes enteros pintados de rojo. El rojo significaba que eran sacrificables. En esos territorios el capitalismo, que al mismo tiempo fue salvaje y virtual, clavó su naturaleza de buitre.

Ahora a los mercados no les cae bien que Bush salga a tranquilizar a los mercados tan seguido. Los mercados no quieren ser tranquilizados, porque se irritan. Esa abstracción detrás de la cual gritan de-saforados y escupen los celulares los agentes de Bolsa, ese dragón invisible que saca su lengua de fuego y quema acciones en todas las latitudes, ese aparato financiero que se cae como un gigante que ha comido y bebido en exceso, ese vampiro, ha comenzado a chuparse la sangre a sí mismo.

La psicología del miedo ha comenzado a virar. La inseguridad, un sentimiento que los norteamericanos han cultivado con pasión y los ha llevado a tener una candidata a vicepresidenta que tiene su morbo con los rifles, está cambiando de eje. La inseguridad y el miedo que sienten ya no es por otro ni por lo que tienen: ellos no saben que hay saqueos que su propio sistema avala y lleva a cabo. Un virus entró en su sistema y ahora los está saqueando a ellos. Es la película de Hollywood más increíble. La que usó más extras en toda la historia del cine.

 

 
 
September 12

Me Aburren los Grafitis

La constante de mis viajes en tren son esos muros pintarrajeados con firmas ilegibles. Siempre son los nombres o sobrenombres "muy machos" o "muy putillas" de toda una generación moderna, aburrida y sin futuro. "No sé que hacer, dice el hombre moderno, quien es la quintaescencia del no saber que hacer" (F.N.).
Y no me malinterpreten: me gusta el arte callejero, CUANDO es arte. Hay grafiteros reconocidos y otros no tanto que son verdaderos poetas del mural. Pero, por una puñetera vez en la vida, de quienes me llegan esos motes que no me interesan durante 45 minutos de viaje: ¿Podrían dejar de simplemente 'firmar' los muros de colores horribles y nombres de banco de instituto secundario? Estamos grandes para eso.
August 19

El Banquete de Babette

"Cuanto más insiste el hombre en la falsa posesión y cuanto menos capta lo esencial, tanto más insatisfactoria es su vida... Cuando se comprende y siente que se está unido, ya en esta vida, a lo infinito, cambian los deseos y actitudes. En última instancia, uno se rige sólo por lo esencial, y si no se tiene esto, se ha malgastado la vida.."
 
Después de mucho tiempo de efectos especiales y super héroes de la dualidad, regreso sobre mis pasos a la exquisitez de un momento, un instante, de belleza. El Banquete de Babette, o el Festín de babette, es una película que trasciende en mi genética: ha sido atesorada para siempre. Llena de silencios y tiempo suspendido, llena de perdón y de belleza, tiene lo que tienen las parábolas religiosas de todos los tiempos. Acoge y consuela, nos dice que estamos en lo cierto, que la belleza existe eterna, que no estamos solos, que "el otro" somos nosotros, que no existe el "nosotros o los otros". Se detiene la lucha contra el espejismo de la competencia, se detienen los sermones de la moral, se detiene la hemorragia del miedo.
Babette ama. Babette crea. Babette es una artista. Babette es capaz de cambiar el mundo, así sea el mundo de una aldea aislada en el fin del mundo nórdico.
Babette vive para siempre.
Uniendo lo imposible, Marilyn Manson: "Dios no existe en la religión, sino en el arte".
 
 
 
35_festin
 
 
 
 
 
 
 
 
 
July 19

Recordar...

“Sé muy conciente de tus pensamientos

Porque de tus pensamientos nacen tus palabras.

 

Sé muy conciente de tus palabras

Porque de tus palabras nacen tus hechos.

 

Sé muy conciente de tus hechos

Porque de ahí nacen tus hábitos

 

Y sé muy conciente de tus hábitos

Porque de tus hábitos nacerá tu destino.”

 

Siddartha Gautama

July 06

POP in Río

Ni bien pasamos los controles de seguridad, nos encontramos con esa pista de tecno-dance (?) que olía a acné y colonia juvenil. Stand de condones pintarrajeado de colores ácidos como altar de Las Vegas. Otro más allá de Toyota. Junto a estos, uno de la "zona chic" de El Corte Inglés... Movistar, Pizza Hut, Burguer King, Telepizza... y rematando esta visión una peluquería al aire libre! de L'Oreal, con una fila incombustible de niñitas deseosas de cardarse el cabello ante nuestros propios ojos (te maquillaban y peinaban como una drag queen, que es lo que parece que se lleva).
 
Nos tiramos en el plástico caliente con el que intentaron recrear la clásica hierba fresca de estos eventos... sin éxito. A nuestra derecha: el stand de "productos oficiales" de Rock in Río, el stand más grande de todos, por supus... si no es más que una franquicia, lo disimulan bien poco. A nuestras espaldas un mini parque de diversiones. A nuestra izquierda, un par de puestos de cerveza, con laaaargas filas de gente deseosa de apagar la sed. Todo se pagaba, y se pagaba BIEN. Lo único gratis y grandioso fué el atardecer, que en estas fechas y con estas temperaturas, es de un rojo violento fundiéndose sin aviso en el azul de la noche.
 
Luego del porrito (a escondidas, estaba repleto de familias, que llevaban los críos y los abuelos, y los dejaban con una caja de telepizza en el césped plástico) y media hora de publicidad de los sponsores oficiales que atronaba por las pantallas gigantes, nos dió sed. Y sí, tuvimos que hacer una fila de 45 minutos para tener nuestro vaso de cerveza a 3,50 €. A ese ritmo, era obvio que resultaba imposible emborracharse aunque sea un poco, para encontrarle sentido a todo eso. Y no insistimos con la cerveza, no tanto por la fila para volver a comprar otra, sino por la fila que había también en los baños.
 
Estuvimos una hora y media. Cagándonos de risa de la ironía: durante meses abominamos de ese evento y su patético programa, y de no ser porque nos regalaron las entradas, no hubiéramos puesto un pié en ese sitio. Familias, adolescentes, emos y modernitos (todos designers...). Nos marchamos deseosos de un buen bocata de chorizo y una cerveza en el corazón de Malasaña.
 
LO MEJOR DE ROCK IN RIO: La Salida. Un trío de western (con sombrero de cowboy y todo) montó una parrilla ambulante y sin permiso de nadie. Vendían bocatas de chorizo, lomo, panceta... y cervecita bien helada. Un de ellos partía el pan, otro tomaba el pedido y cobraba. El tercero, de mostacholes blancos teñidos cerca del labio por la nicotina, danzaba alrededor de la carne, dándole vueltas a toda velocidad y agregando más carbón cuando su instinto le dictaba. ¡Larga vida al rock n' roll!

rock_in_rio_madrid

 

Celeste Cervera